Existe un palacio entre mar y montaña, a las puertas de España. Nacido como palacio "de Invierno" en 1900, es el marco neorrococó de suntuosas fiestas. En 1930 se convirtió en un casino de fachadas neoclásicas. Y, en los albores del siglo XXI, en este centenario renació "palacio Beaumont" magnificado por la "interpretación contemporánea de la memoria del lugar" del arquitecto François Lombard. A las torrecillas de 1900, y al vestíbulo de 1930, añade dos invernaderos instalados al ras del jardín. La luz penetra y con ella, las maravillosas vistas del parque Beaumont y los Pirineos como telón de fondo. Dando la réplica a esta espléndida naturaleza, una sutil decoración con revestimientos de madera y alfombras con motivos vegetales.




Además del casino, la academia de billar y un restaurante, el palacio alberga un centro de congresos ultramoderno con más de 8.500 m2 repartidos en tres niveles. Veintiséis salas que van desde los 23 m2 a los 900 m2, bañadas por la luz natural y equipadas con
sistemas de megafonía, sistemas informáticos y de imagen. Dos auditorios con un aforo de 196 y 544 plazas, once salas de reunión, y el salón de los Embajadores (800 m2, 560 cubiertos) que se abre a un parque repetido hasta el infinito por una pared de espejos...



Entidades colaboradoras del centro de congresos, cuarenta hoteles (desde una hasta cinco estrellas) repartidos por la ciudad y sus alrededores, están
dispuestos para acoger a los congresistas. A la hora de reponer fuerzas, pueden elegir entre los dos restaurantes, la brasserie del casino y una empresa de catering, en el propio palacio, además de toda oferta gastronómica de los restaurantes de la ciudad.
El Palacio Beaumont es uno de los dos centros de congresos históricos existentes en Francia... Técnicamente equipado para acoger desde 50 a 2.000 personas, y para todo tipo de acontecimientos. Estéticamente, un sueño.