|
|

|
|
|
|
En el centro de una "eurorregión"
con diez millones de habitantes, a menos de dos horas de Toulouse,
Burdeos, Zaragoza y Bilbao; enclavado en una espléndida naturaleza
se encuentra el tercer polo económico del gran Suroeste.
La extraña combinación del gas de Lacq y del maíz
híbrido americano propició su auge en los años
50. A ello vino a añadirse un ingenioso judío polaco
que venía huyendo de los Nazis, y una buena dosis de dinamismo
y tenacidad bearnesa. Júntenlo todo y déjenlo reposar
durante cincuenta años.
|


|
 |
En los albores del
siglo XXI, encontrarán tres sectores industriales fuertes.
La aeronáutica, heredera de la empresa fundada por Joseph Szydlowski:
Turbomeca, y hoy líder mundial. |
| La química,
consecuencia lógica de la explotación del gas de Lacq,
y concretamente la petroquímica ligada a la explotación
petrolífera, en Chemparc, una plataforma única en Francia.
La industria agroalimentaria, donde más de 2.000 trabajadores
revalorizan la producción de 8.000 explotaciones bearnesas:
maíz, cereales, productos lácteos, bovinos... |


|
 |
Lo que explica la
presencia de 4.000 técnicos e investigadores que trabajan en
Pau, especialistas mundiales en el ámbito de la química,
el cálculo electrónico, |
la genética
vegetal, la hidrobiología, de los cuales más de 600
trabajan en el Hélioparc. De ahí que la Universidad
de Pau y Pays de l'Adour sea reconocida por sus disciplinas de matemáticas,
física, química.
A este rico tejido industrial y agrícola, añádanle
un turismo en pleno auge y un sector multimedia piloto en Europa.
El experimento ha cuajado. Es Pau, todas las profesiones de la vida. |
|
 |