A una hora tanto del Atlántico como de España, con la vista puesta en los Pirineos. ¿Pau es pirenaica, oceánica o española? Que más nos da, después de todo Pau es Pau, local y bearnesa, abierta en un entorno excepcional.




A las puertas de la ciudad, el verde ondulamiento de los viñedos de Jurançon. Plácido paisaje de colinas, sembrado de
granjas con tejados de pizarra, por donde corren serpenteantes torrentes tranquilos o impetuosos. El "gave" de Aspe, por cuyo valle, camino natural hacía España construyó Napoleón una carretera que le condujera a Madrid, pasando por el puerto de Somport y Zaragoza. Hoy en día, lleva a los esquiadores hasta la Peyranère y a la Pierre-Saint-Martin, y por el lado español a Astún y Candanchú. Su valle gemelo, Ossau, les conducirá a Artouse o Gourette y al puerto de Aubisque.



Hacia el este, utilizando la divisoria entre el "gave" de Pau y el de Ousse, el camino de Enrique IV lleva a Lourdes.
A pie, a caballo o en BTT. Este país debe ser recorrido siguiendo los pasos de los peregrinos a Santiago de Compostela - !Vaya otra vez España¡ -, hacia los lagos de Artouste y de Arrémoulit, o la austera cumbre del Pic du Midi de Ossau - pirenaica, !ya se lo decía yo¡ El valle de Barétous, de altas colinas y rojos helechos, une el Béarn y el País Vasco. ¿Ansia de mar? Un momento por la A 64, y las olas del Atlántico, Hossegor, Biarritz y Saint-Jean-de-Luz, pasan a sustituir a las ondulaciones de las colinas bearnesas.
Pirenaica, oceánica, española, Pau encarna la ciudad en el campo, la ciudad en el mar y la ciudad en la montaña. La ciudad con la que se sueña.